Gente extraordinaria como tú

View in English

Lea la historia de Mario.

¿Cuál es tu nombre?
Mario Carpio

¿Qué edad tienes?
Tengo 47 años.

¿Tienes hijos/nietos?
Tengo 3 hijos varones.

¿De dónde eres?
Soy de Guatemala.

¿A qué te dedicas? ¿Cuál es tu trabajo?
Trabajo en Park La Brea, en el departamento donde se preparan los apartamentos para rentarse a nuevos habitantes (plomería, carpintería, electricidad, etc.).

¿Siempre has hecho actividad física?
Toda mi vida he jugado fútbol (soccer), desde que tenía 7 años.

¿Cuánto tiempo llevas haciendo ejercicio?
Un año.

¿Qué tipo de ejercicio prefieres?
Correr.

¿Por qué decidiste empezar a hacer ejercicio otra vez?
Cuando tenía 34 años dejé de jugar porque me enfermé de la tiroides y dejé de hacer ejercicio por completo. Pasé 6 meses enfermo y los primeros 3 meses ni siquiera sabía que estaba enfermo. Me avanzó tanto la enfermedad que estuve hospitalizado 3 veces durante periodos de cuatro y cinco días. Adelgacé tanto que llegué a pesar 130 libras, cuando en un entonces pesaba 170. Como había quedado tan delgado, después de que me controlaron la tiroides empecé a comer más de la cuenta, pero no me informé de que la tiroides funciona de dos maneras: o adelgazas o engordas. Yo tenía el desorden para adelgazar, pero éste cambió y empecé a subir de peso. Mi metabolismo empezó a ser más lento y el doctor me dijo que tenía que tomar pastillas de por vida. Como estaba tan delgado no seguí sus instrucciones y al año fui a ver al doctor ya pesando 225 libras. Entonces empecé a tomar las pastillas y traté de empezar a hacer ejercicio y con las pastillas logré bajar solamente 10 libras. A raíz de esto, me quedé pesando 215 libras y para mi estatura eso ya era sobrepeso. Dejé de hacer ejercicio por completo y comía lo que me gustaba comer (tortillas, pan blanco, pan dulce, frijoles, arroz, soda, etc.); eso me estaba acabando. Al final terminé con el azúcar alta y el colesterol alto. Tenía principios de diabetes. El doctor me recetó tantas pastillas que mi baño parecía farmacia; llegué a tomar 4 clases de pastillas para el azúcar, dos para el colesterol – bueno, en total llegué a tomar un aproximado de 15 pastillas al día. Finalmente fui al doctor y me dijo que si no me ponía a dieta y hacía ejercicio me iba a empezar a inyectar insulina. No sé si me lo dijo para asustarme o no, lo cierto es que me asustó y mi hijo se la pasaba diciéndome que saliéramos a correr para motivarme. El 11 de julio de 2012 me propuse hacerlo y así es como empecé.

¿Cuáles eran/son tus metas de salud?
Mi meta era que no quería ser diabético. Eso no es para mi; ya estaba cansado de tomar tantas pastillas. Quiero llegar a pesar 170 libras otra vez.

¿Has visto cambios en tu salud desde que empezaste a hacer ejercicio?
Definitivamente. Desde que empecé a comer diferente, a comer ensaladas verdes, fruta y mucho agua, y a hacer ejercicio bajé 35 libras. Hoy me siento con mas energía y lo mejor de todo es que logré controlar mi azúcar y colesterol. Ya no tengo que tomar pastillas.

¿Prefieres hacer ejercicio solo o con un compañero?
Es más motivante hacer ejercicio con un compañero; muchas veces no lo encuentro, pero eso no me detiene.

¿Cómo te ha afectado tu rutina de ejercicio? (¿Duermes mejor?, ¿comes mejor?, ¿te sientes más relajado?, ¿perdiste peso?)
Ahora duermo mejor, controlo lo que como y con medida (de preferencia Subway). Me siento con más agilidad, pues el estómago abultado que tenía me estorbaba. Definitivamente el bajar de peso con el ejercicio es lo mejor. Como ya lo mencioné, perdí 35 libras.

Una histora de corazón

View in English

Entrevistamos a Lorraine C. Ladish; su madre sufrió un ataque cerebral (también conocido como derrame cerebral) a los 28 años de edad. Como latina y con ataque cerebral en su historial familiar, Lorraine está consciente de los factores de riesgo que puede controlar y, lo que es igualmente importante, puso como prioridad el enseñarle a sus hijas sobre las virtudes de incorporar hábitos saludables en sus vidas.

Eras una niña cuando tu madre sufrió un ataque cerebral. ¿Qué cambios recuerdas que se hayan producido en ella después del ataque?

Antes del ataque cerebral era una mujer joven y saludable. Después del mismo se le olvidó completamente el español y tuvo que aprender nuevamente habilidades básicas como hablar y caminar. Su lado derecho se vio afectado y se volvió zurda por necesidad. Perdió la visión periférica, cojeaba y le costaba medir o controlar su forma de expresar ideas y emociones. Ahora tiene 70 años y vive sola en Pittsburgh, Pa. Considerando la extensión del daño cerebral que padeció, está bien. Entonces no había la concientización ni los tratamientos disponibles hoy en día.

Muchas personas asocian los ataques cerebrales con la edad avanzada, pero tu madre tenía solo 28 años. Mirando atrás, ¿con qué factores de riesgo se enfrentaba tu madre en ese tiempo?

Mi mamá sufrió dolores de cabeza desde la niñez hasta la edad adulta; eran tan fuertes que la hacían llorar. Después del ataque, algunos doctores dijeron que se debía a un aneurisma con el que probablemente nació. Sufría de presión sanguínea alta, lo que pudo ser una de las causas, o bien estrés.

¿Alguien más en tu familia ha sufrido un ataque cerebral?

Mi abuelo materno.

Debido a que es parte de tu historial familiar, ¿qué precauciones has tomado para minimizar los factores de riesgo?

Siempre he tratado de cuidar mi salud haciendo ejercicio y comiendo bien. Incluso así, alguien que mi hermana conoce tuvo recientemente un derrame cerebral durante una caminata. Simplemente no se sabe… He tenido dolores de cabeza muy fuertes y visión borrosa y he acudido a la sala de emergencias, preocupada de que pudiera ser un ataque. Afortunadamente, nunca lo ha sido.

Eres madre orgullosa de dos hijas. ¿Qué consejos y conocimientos les impartes en cuanto a vivir de manera saludable?

Ellas ven que hago ejercicio y por lo general como de manera saludable. Justamente ayer, mi hija mayor, que pronto cumplirá 13 años, me pidió que la dejara temprano en la escuela para que pudiera correr en la pista.

El riesgo de las mujeres de sufrir enfermedades cardiacas y ataques cerebrales aumenta con la menopausia. ¿Cómo has logrado llevar los hábitos saludables a esta siguiente etapa de la vida?

Oh, muchas gracias por recordarme 😀 Es broma.

Bueno, así como voy a una colonoscopía rutinaria desde que cumplí los 50 en agosto pasado, en mi siguiente examen físico pediré que me hagan pruebas de menopausia y densidad ósea. Empezaré a hacer ejercicios de resistencia. Para mí es fácil mantenerme activa, pero a aquéllas que no son activas les recomiendo que empiecen ¡ahora!

Cuando salga publicado el artículo te habrás casado. ¿Cómo el priorizar la salud juega parte en tu nueva vida como esposa?

A nuestra edad, yo tengo 50 y él 49, ya sabemos que pasaremos nuestra vejez juntos. Vemos a amigos y familiares sufrir enfermedades como el cáncer o problemas cardiacos, así que hemos decidido que la salud se vuelva un tema familiar. A mí me gusta ir al gimnasio y a él no, pero durante los últimos dos años, se ha comprometido a acudir al gimnasio tres veces por semana y cuidar lo que come. Como fotoperiodista, solía estar activo físicamente; ahora que es más sedentario se fuerza a mantenerse activo. La verdad es que entre más grande te vuelves, más necesitas ejercitarte.

Las latinas, especialmente las madres, son conocidas por poner las necesidades de todos antes de las propias. ¿Qué haces para cuidarte a ti misma y estar ahí para tus hijas y futuro esposo?, ¿qué consejo le darías a otras mujeres ocupadas?

El truco para mantenerme activa, incluso durante el embarazo y después del nacimiento de mis hijas, ha sido adaptar el tipo de ejercicio a mis circunstancias. Tuve amenaza de aborto durante mi primer embarazo, así que dejé de levantar pesas y me puse a caminar y a nadar tras un reposo de dos semanas. Después del nacimiento de mi primera bebé, la ponía en una carriola y daba largas caminatas; cuando nació la segunda, andaba en bicicleta con la primera y sentaba a la chiquita en un asiento detrás de mí. Ahora corremos juntas. ¿Qué bueno, no? Para las mujeres ocupadas: incorporen el ejercicio en su estilo de vida. Yo me comprometo a hacer algo activo tres veces a la semana; puede ser caminar o correr con el perro, ir al gimnasio, bailar o hacer sentadillas en mi cuarto por lo menos media hora. Generalmente sobrepaso la meta al final de cada semana. Puede no parecer gran cantidad, pero si lo sumas a lo largo de los años ¡realmente es mucho!

Lorraine C. Ladish es madre, bloguera, fundadora de VivaFifty y autora de 17 libros. Puedes seguirla en Twitter en @lorrainecladish.